Nuestro criterio y nuestra forma de actuar, no deben depender, en caso alguno del aplauso o la critica de nuestros contemporáneos, sino, simplemente de la firme adhesión de la verdad de la cual estamos persuadidos.
Sólo así podremos mantener el convencimiento de que la visión más clara de la posteridad no solamente comprenderá de nuestro proceder de hoy, sino también se le reconocerá que fue justo y lo ennoblecerá.
No hay comentarios:
Publicar un comentario